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En el 1990, Julio César descubre la madera como su medio preferido para su trabajo escultórico; fue como amor a primera vista. Este material noble le permite exaltar las cualidades características de la madera tales como color, textura, diseños del grano o veta y dureza. Con prodigiosa paciencia trabaja maderas locales tales como el majó, la caoba, el cedro, el capá prieto, el roble y la teca... convirtiéndolas en seductoras composiciones que reflejan su amor a nuestra tierra.
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